martes, 21 de febrero de 2017

La recuperación de la Verdad



El periodista Hermann Tertsch, ante la confusión en todos los ámbitos del momento actual, en su artículo “La Actitud como brújula”, lleva a cabo una interesante reflexión que transita entre la especulación y la intuición histórica. Una especulación que nos lleva a indagar sobre cómo el comportamiento humano orienta la dinámica histórica. Una intuición enraizada en su propia cultura europea. Es la siguiente:  

“Sin embargo, hay señales de que nos enfrentamos a una gran tempestad comparable a la que llevó al hundimiento del «mundo de ayer» de 1914-18. Cien años después, todas las cartas parecen volver a barajarse y lo que parecían realidades inmutables muestran una fragilidad que produce vértigo. Hay zozobra e indecisión. La democracia que nadie había puesto en duda como la mejor forma de  gobierno imaginable en los pasados setenta años es cuestionada en su funcionamiento y eficacia para afrontar los problemas actuales. Los llamados expertos y las elites globales se alzan contra mayorías a las que desprecian y estas cuestionan por primera vez autoridad y potestad de aquellos. Como tras la Gran Guerra, pronto podríamos estar sin anclajes al mundo político del pasado. Quienes no han asumido la lógica de su existencia como insecto casual, ni se entienden como juguete resignado y carne de urna, quizás encuentre ese anclaje íntimo del hombre en soledad de la actitud para afrontar el cataclismo al que podríamos estar abocados. Por pura voluntad de entender y compartir con semejantes en la vertiginosa transformación. Cierto, para ello habría que recuperar conceptos como el honor y la verdad. Será difícil, pero da la impresión de que puede ser la única brújula en una tormenta de violencia desconocida.”

Zozobra e indecisión que devienen en incertidumbre para la sociedad actual……

Cuestionamiento de la democracia como un sistema político que hasta hoy se consideraba como el menos imperfecto, el mejor de los posibles, por el que las élites expertas y minoritarias se alzan contra las mayorías arrastradas por unos irracionales populismos antisistema que ellas mismas generaron…….

Colapso de los cimientos de la sociedad actual…..

Ante este panorama de la realidad actual, Hermann Tertsch solo encuentra los necesarios cimientos de la nueva sociedad que ineludiblemente emergerá indagando en la intimidad de la naturaleza humana para recuperar los valores del honor y la verdad…… Es un sugestivo análisis prospectivo.

Por mi parte, lo concretaría en la recuperación de la verdad, tan traicionada en la actualidad, y que no consiste en otra cosa que asumir la realidad del mundo y de las cosas. Una recuperación que exigiría, en primer lugar, aplicar esa realidad recuperada para redefinir los conceptos de lo que es la Vida humana, la Justicia y la Libertad humana, hoy día enmascarados bajo esos falsos tótems sin contenido real que son la Igualdad, los falsos derechos, el dialogo y toda la parafernalia que viste a la corrección política.     

A falta de líderes sociales, solo una actitud social que rechace la falsedad y defienda y abandere la verdad y realidad de las cosas aplicándola a la Vida humana, a la Justicia y a la Libertad de las personas, con el único baluarte y fortaleza de la opinión pública, puede llevar adelante ese proceso. Es la eterna lucha entre  la Verdad y la Mentira, entre la Realidad y la Fantasía, entre el Bien y el Mal…… No es maniqueísmo, es la propia naturaleza humana en la última de sus esencias.   

O estás comprometido con la Verdad, o estás con los que mienten….. O estás con el Bien, o estás con el Mal. Al final, el hombre de hoy y de siempre es así de simple. Lo demás, en la intrascendente insustancialidad de la sociedad actual, es pura corrección política….. Es decir, mentira y maldad disfrazadas. 



martes, 17 de enero de 2017

Oxfam, TV13 y la “Progrez Social”



En el telediario de ayer tarde, apoyándose en un informe de la ideologizada y jesuítica ONG Oxfam, TV13 emitió un deplorable reportaje encabezado con un miserable “titular pancarta” que aludía a la brecha entre ricos y pobres en España. Naturalmente, no se limitaba a sensibilizar a la audiencia sobre las indeseables condiciones de aquellos desfavorecidos que padece la sociedad y que son particularmente dignos de nuestra atención y solidaridad. Más bien, el desarrollo del reportaje giró en torno a dos posturas anticristianas, la que suscita y fomenta la envidia de aquellos con menos recursos hacia los más ricos y la de la subliminal condena y exposición en la plaza pública de aquellos que crean riqueza. TV13 puso su granito de escarnio social señalando a Amancio Ortega, a su hija Sandra Ortega Mera y al empresario Juan Roig, destacando que el conjunto de sus respectivas fortunas corresponde a la riqueza del 30% más pobre en España, es decir, 14,2 millones de personas, la población total de Cataluña y la Comunidad de Madrid juntas. El sesgo del reportaje no parecía querer mostrar la brecha existente entre dos segmentos genéricos de la población sino la condena concreta, el desprestigio con dedo acusador hacia tres ciudadanos españoles que han creado miles de puestos de trabajo que sostienen a miles de familias y que han generado una indiscutible riqueza para nuestra sociedad.

¿Qué se propone desde esta televisión de la Conferencia Episcopal? ¿Qué se propone desde Oxfam?........ ¿rechazar la creación de puestos de trabajo y riqueza para limitarse a distribuir la pobreza?...... ¿Qué esos tres ciudadanos no son ejemplo de moralidad y emulación?....... Cabría preguntarse la experiencia de estas entidades en la creación de riqueza, así como cuántos puestos de trabajo y qué parte del PIB nacional han generado estas dos entidades. Parece que estas instituciones todavía no han descubierto algo tan sencillo como que la verdadera lucha contra la pobreza solo se lleva a cabo con la creación de riqueza, no con el reparto de la pobreza…… Aunque quizá guste más esto último porque no exige trabajo ni esfuerzo..... Por lo menos, el propio. 

No puede dejar de llamar la atención la frecuencia con que numerosos personajes e instituciones que se arrogan autoridad moral y exclusividad en lo que se refiere a solidaridad social nunca han creado un puesto de trabajo productivo, no artificioso, ni tampoco un euro de riqueza real. Solo saben reclamar para sí mismas la distribución de lo que otros han creado con su esfuerzo para, además, denigrarlos y exponer sus cabezas clavadas en picas mostrándolas en los telediarios de la plaza pública como detestables capitalistas del “descarte social”. Los valores que se proclaman no parecen muy cristianos, sino los del resentimiento social y la envidia hacia quienes crean riqueza. Eso sí, todo ello proclamando la igualdad (…en la pobreza), a base de esquilmar a quien la crea.

Parecería oportuno para un cristiano preocupado por estas cuestiones interesarse en buscar qué pasaje evangélico o de la Biblia habla de la igualdad como valor cristiano o de si la riqueza, en sí misma, es mala……. Sorprendentemente, muchos podrán comprobar que el valor de la Igualdad es marginalmente cristiano ya que solo aparece tres veces en el contexto circunstancial de dos CartasApostólicas 

Si bien Jesús proclama en el Evangelio las dificultades que existen para que un rico alcance la salvación, no recuerdo que condene a ninguno de ellos aunque sí que lo hace con los hipócritas. Tome nota la Conferencia Episcopal y con ella 13 TV y la jesuítica Oxfam.