martes, 25 de agosto de 2009

LOS DOS CABALLOS DE TROYA

El verano parece el momento oportuno para tomar un poco de distancia frente al día a día que vivimos en el resto de meses. En época de trabajo, la excesiva cercanía a la actualidad nos quita perspectiva. Esto me lleva a pensar que al igual que la medicina tuvo sus orígenes entre prácticas de curanderismo y pócimas magistrales, hechiceros y astrólogos, que rivalizaban en eficacia curativa, hasta llegar a convertirse en la ciencia rigurosa en que consiste hoy la medicina, la economía tuvo también su época de lucha ideológica entre las recetas de los políticos partidarios de la intervención de los mercados y los políticos liberales. Hoy, la economía ya ha alcanzado el reconocimiento de ciencia económica y la aceptación de la economía de libre mercado se ha impuesto, si se quiere lograr la eficacia y desarrollo económico de nuestras sociedades.

Algunos obsoletos partidarios del intervencionismo en economía, paradójicamente en las filas del autodenominado progresismo, arrastran sus pies e intentan encontrar motivos y causas que condenen a la economía de libre mercado y justifiquen los planteamientos de intervención que resultan ya injustificables a estas alturas de la ciencia económica y la experiencia histórica. Solo queda atemperar los naturales y humanos excesos del libre mercado, y establecer los semáforos que regulen el “tráfico económico”, tal como se hace con el tráfico circulatorio, coordinando a los distintos vehículos económicos en su recorrido, pero sin dictarles ni cuando, ni cómo, ni a dónde tienen que dirigirse en su viaje.

En este contexto histórico, las ideologías socialistas del siglo IXX han perdido todo su contenido reivindicativo, así como sus planteamientos socio-económicos. Estas ideologías se han quedado vacías de contenido y sus mentores andan desesperados por encontrar cómo llenarlas con motivos que les justifiquen seguir con sus partidos y sus parroquianos. - Sin propuestas económicas que generen valor añadido, el antiguo socialismo, recalificado como nuevo “progrerío”, se limita a reivindicar beneficios sociales con cargo a los bolsillos de sus supuestos beneficiados, y en aras de una “solidaridad” que no implica a sus promotores. Utilizando eufemismos, con las nuevas reivindicaciones sociales disfrazadas de derechos, atentan y transgreden el sentido común en materias de sexualidad, promueven una “barra libre” para el aborto, al que muestran como “salud reproductiva” ; inducen a la eutanasia, a la que presentan como derecho a una “muerte digna”; fanáticos de un ecologismo a ultranza con su reivindicación original del “calentamiento global” corregida, posteriormente, a “cambio climático” para que tanto sirva para el calentamiento, en años calurosos, como para el enfriamiento en años de nieves. La cuestión que parece preocupar a este nuevo “progrerío” de marcas de lujo es la del “cambio por el cambio” que, aunque no sepamos muy bien hacia donde va, ellos probablemente sí que lo sepan. Los sucedáneos de sus reivindicaciones económicas originales no parecen los más provechosos para la sociedad. El profundizar y mejorar nuestros sistemas democráticos, y la moralidad pública, parece traerles al pairo.

El debate entre derechas e izquierdas, el debate de teoría económica, está resuelto. Solo falta voluntad política y justicia social, sentido común, así como algunas consideraciones técnicas y éticas. Con la desaparición de este debate económico, también se difuminan la derecha política clásica y la izquierda política tradicional.

Así pues, en un mundo cada vez más globalizado en su economía, parecen emerger dos frentes contendientes claramente diferenciados, el de los países totalitarios, y el de los países democráticos. – En los primeros, están experimentando la implantación de la economía libre de mercado sin abandonar sus sistemas políticos. Es el caso de China. – Por su parte, los países democráticos, alineados con la cultura de Occidente, tienen el difícil reto de mantener y profundizar en los valores culturales que han permitido a sus economías ser lo que son, y no perder su propia identidad, cultural y política, frente a dos “Caballos de Troya”: El de los movimientos de inmigración a los que se ven expuestos, y el de la decadencia interna de sus propias sociedades, arrastradas por unas clases dirigentes, desnortadas y oportunistas, que pretenden basar su liderazgo en estéticas grandilocuentes, y principios con “valores populistas de quita y pon” de corto recorrido, pero vacías de moralidad pública y contenidos eficaces. A estos dos “Caballos de Troya” habrá que domarlos para superar el reto. - Es el caso de Estados Unidos y Europa. No va a ser fácil para nadie, pero, especialmente, no lo va a ser para una Europa acostumbrada a que le saquen las castañas del fuego.

No debemos firmar cheques en blanco a ningún partido político. Los partidos ofrecen, por lo menos en España, un más que limitado y estrecho camino de participación ciudadana. Se nos han quedado pequeños y lejanos. Solo nos permiten la puntual participación en las urnas, y los políticos no tienen empacho en anticipar que las promesas electorales son para no cumplirlas. - Parece claro lo que nos quieren decir. Además, lo corroboran con sus hechos. Así las cosas, nuestra influencia, como ciudadanos, la tendremos que ejercer a través del apoyo a asociaciones y entidades con proyectos concretos contra el aborto, proyectos concretos a favor de una educación en valores determinados, proyectos concretos de opinión, participación, influencia, e iniciativas ciudadanas precisas, etc., que generen estados de opinión que comprometan a los partidos en su ejecutoria.

Para ganar esa batalla hay que ir cambiando actitudes de nuestra sociedad, individual y colectivamente. Como decía Jack Welch, el destacado ex-presidente de General Electric: “O bien controlamos nuestro propio destino, o alguien lo controlará por nosotros”. Ya lo están intentando. – Nuestros hijos conocerán las consecuencias y resultados de nuestras actuales actitudes y comportamientos, y nuestros nietos, con seguridad, las disfrutarán o las sufrirán.

2 comentarios:

JLC dijo...

Por su interés, recojo aquí algunos comentarios que sobre esta misma entrada, publicada en otro blog, he recibido:

Comentarios

----------------------------------Enviado a las 25/08/2009 20:01:53 por Caminant

Estupendo artículo.Siempre he pensado en que la base del pensamiento progre era ese:demoler todo para crear un mundo nuevo que nunca acaba de llegar y que parte siempre del destrozo del anterior.
No me gusta...

----------------------------------Enviado a las 25/08/2009 21:14:44 por Angel13

Hola. Lejos de querer llevarte la contraria, permíteme que discrepe en dos cosas. El acompañamiento para una muerte digna no es ni de lejos una carta blanca para la eutanasia. Le da la oportunidad a una persona que se esta muriendo la posibilidad de pasar al otro mundo sin dolor ni agitación. En ninguno de los casos se MATA al moribundo, se le proporciona calmantes y sedantes, y se está a disposición de la familia si así lo desean.
Y que crees que pasaría si se prohibe abortar rotúndamente? Tendriamos que lamentar muertes de jovenes que recurren a prácticas turbias e higiene sospechosa, porque, seamos sinceros, la prohibición no evitara embarazos no deseados.
Creo firmemente que con una buena educación sexual y desmitificando la muerte, se puede lograr que nuestros hijos y nietos consigan vivir con un grado de tolerancia y respeto hacia el libre albedrío que Dios nos ha dado a cada uno.
No esta en mí cambiar tu forma de pensar, pero sí te puedo tomar de la mano e invitarte a que camines un poco a mi lado, si quieres, claro.

Un abrazo

----------------------------------Enviado a las 25/08/2009 23:41:28 por SirLance

Excelente artículo, amigo Fromspan, con claridad en las ideas y brillantez en la exposición. Me ha gustado especialmente lo de los partidos políticos, que se nos han quedado pequeños. Ahora mismo no hay ninguno –por lo menos de los denominados ‘grandes’- que se oponga con rotundidad al tema del aborto. Creo que la gran manifestación contra el aborto del 17-O encaja perfectamente en ese movimiento de respuesta ciudadana al que te refieres.
Un saludo cordial.

----------------------------------Enviado a las 26/08/2009 00:35:18 por fromspan

Os agradezco todos los comentarios. Aprecio el respeto en la discrepancia que muestra Angel13 en cuanto a los temas del aborto y de la eutanasia.

Quisiera, brevemente, exponer la justificación de mis postura en contra del aborto y de la eutanasia:

No conozco valores superiores a la verdad y a la vida, a su aplicación práctica y eficaz, en condiciones de Justicia y Libertad. En esto consiste el bien. – Son “valores estructurales” en los que no debemos transigir un ápice. Es muy preocupante, aunque no novedoso, que en nuestra vida pública se hayan instalado las perversiones peores que se pueden concebir: la mentira y la muerte que, en su aplicación eficaz, tiene como consecuencia intrínseca el mal.

Transigir con la mentira o la muerte, aun por dolorosos motivos sentimentales, tiene graves consecuencias. Son temas difíciles y dolorosos que merecen toda la comprensión y apoyo. Pero el dolor y los sentimientos no deben violentar el compromiso con los valores supremos. Hay que intentar ser consecuentes hasta el final, a la vez que comprensivos. Debemos juzgar los hechos de acuerdo con la verdad, no así a las personas.

Posdata para creyentes: La entrega gratuita y eficaz de la verdad y la vida, constitutivas del bien, es lo que los cristianos llamamos amor. - En términos civiles se habla de “bien común”, y en el aséptico lenguaje laicista, para no “contaminarse” de la palabra amor, se le refiere con el término “solidaridad” u otros eufemismos según la moda “progre” al uso.

Un afectuoso saludo.

JLC dijo...

Por su interés, recojo aquí algunos comentarios que sobre esta misma entrada, publicada en otro blog, he recibido:

Comentarios


----------------------------------Enviado a las 26/08/2009 10:37:27 por Torku
Hombre, Fromspan. Es toda una disección la que haces, muy buena por cierto, de la situación socio-económico-política mundial. Y estoy de acuerdo con cuanto manifiestas. Es verdad que a la izquierda sólo le queda eso de decir de boquilla para afuera que apoya a los más desfavorecidos, pero saben perfectamente que para ello necesitan que la derecha económica genere riqueza. Luego también es verdad el que se distinguen por extravagancias humanitarias que llegan a ser genocidios, como el hecho de que propaguen el aborto, la eutanasia, etc., consecuencia ello de que en el fondo la izquierda está integrada hoy por gente a quien se le han perdido los valores y se ve obligada a utilizar principios de la derecha, porque ellos no tienen ningunos.
Un cordial saludo y bienvenido a estos rincones, porque no recuerdo haberte visto por aquí anteriormente.