jueves, 3 de marzo de 2011

Cuando la corrupción del “Relativismo Moral” se disfraza de contienda política (I)

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No deben de preocuparnos tanto los personajes concretos como la influencia de esa corrupta y socialmente disolvente ideología de la que una parte destacada de la casta política es representante y garante. Un pensamiento que no es pensamiento sino intereses espurios de la propia casta, una ideología que no es nueva, pero que estos fundamentalistas del relativismo moral sí que nos la ha vuelto a “sentar a la mesa”, actualizándola en formas políticamente correctas a nuestro tiempo. Ahora bien, aunque los personajes salgan de la foto, porque antes o después saldrán, el relativismo de su “contracultura” se resistirá porque contiene elementos consustanciales a la maldad humana.

Actualmente, nuestra sociedad está sometida a dos agresiones culturales graves ya evidentes, una externa, la del fundamentalismo teocrático del islamismo radical, y otra interna, la del fundamentalismo laicista del relativismo moral. La pretendida tolerancia viene a manifestar la evidencia de lo que en realidad solo es la alianza estratégica de unos intereses compartidos en contra de nuestros valores tradicionales. Concretamente, en contra de los valores del Cristianismo, enemigo común de estos dos fundamentalismos. Una vez más, los extremos se tocan y se abrazan en una “Alianza de Corrupciones”, y los dos fundamentalismos totalitarios se apoyan estratégicamente en una coalición que a los dos conviene.

En una amena conversación entre preocupados amigos en la que me encontraba hace unos días, surgió la cuestión del hostigamiento al que está siendo sometida la Iglesia Católica en muchas partes del planeta. Persecución, por parte del mundo islámico, que va desde la incomprensión sobre algunas declaraciones de Benedicto XVI, hasta situaciones de violencia física como las que vienen padeciendo Asia Bibi en Pakistan o Said Musá en Afganistán. - ¿Qué está haciendo la “Alianza de las Civilizaciones” a este respecto? - Abundando en la cuestión, desde dentro de la propia Europa, no podemos olvidar el reciente rechazo del que fue Presidente de la afortunadamente fracasada “Convención sobre el Futuro de Europa”, el ex-presidente francés Giscard D’Estaign, a querer incluir en el Preámbulo del proyecto de Constitución Europea el reconocimiento de la deuda cultural de Europa con el Cristianismo, pretendiendo hacer una mera referencia a la inspiración en la UE de las "herencias culturales, religiosas y humanistas”. Son solo unas pequeñas muestras de la situación de acoso mundial que, por acción u omisión, sufre el Cristianismo, fuera y dentro de Europa.
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Por otro lado, en nuestra tertulia se planteó la cuestión de si, a la vista de algunas iniciativas llevadas a cabo recientemente por gobiernos europeos y algunas autoridades eclesiásticas, ante la Unión Europea, en defensa de los cristianos acosados, se había ya comenzando a tomar conciencia del asunto, y se estuviera produciendo un cambio de actitud que hiciera frente a la “cristofobia” laicista que, desde el relativismo moral, nos invade.

Para ser realistas, a pesar de todas estas posturas que puedan estar tomándose ante agresiones del fundamentalismo, posturas que merecen nuestro reconocimiento y apoyo, el “tsunami” cultural laicista al que actualmente estamos sometidos no da lugar a mucho optimismo. En este sentido, el tono de las opiniones de quienes participábamos en la tertulia no permitió gran optimismo.……………. Y, entonces, ¿Qué hacer?

¿Qué hacer?......... Esta cuestión reflejaba el sentido de impotencia que flotaba en todos nosotros, y la interpelación que nos hacíamos. La misma pregunta que tantas personas de hoy día se plantean en tantos otros órdenes de nuestra convivencia social. ¿Qué hacer frente al “tsunami” cultural del fundamentalismo laicista y relativista que sufre nuestra sociedad?

Metidos de hoz y coz en un país como el nuestro, en el que todavía no existe riesgo social inmediato de lapidación física por ser cristiano, tiempo al tiempo, pero sí de abierta lapidación moral y hostigamiento oficial a los valores cristianos por medio de las políticas laicistas y disolventes que fomenta parte de nuestra clase política; metidos de hoz y coz en un país como el nuestro, más pronto a la emoción que a la reflexión, es recurso fácil pensar que el día en que uno u otros personajes dejen sus responsabilidades políticas……… “se acabó la rabia”. – Nada más erróneo y equivocado. Esta hidra de siete cabezas aparece, y reaparecerá, en cualquier parte del espectro político, a la derecha y a la izquierda. Estos personajes no son nada más, ni tampoco nada menos, que excelentes embajadores de esa contracultura relativista, pero el “tsunami” cultural continuará hostigándonos hasta que una renovada sociedad civil regenerada no arraigue hábitos sociales que levante diques de contención, morales y legales, cimentados en una amplia franja de la opinión pública.

A una irresponsable parte de nuestra sociedad no le importa la falta de creencias y criterios del “todo vale” relativista, otra parte de la sociedad más responsable respeta el compromiso con los valores cristianos de nuestra tradición cultural ya insertados en el marco de una moderna sociedad plural..……… Mal lo tenemos ante el enemigo externo del fundamentalismo teocrático del islamismo radical, si antes no ponemos freno al enemigo interno del fundamentalismo laicista que representa el “todo vale” relativista, no solo de los personajes que lo encarnan, sino del propio núcleo de intereses que representan……… Ese núcleo populista de intereses que, arrogantemente, quiere hacerse pasar por “políticamente correcto” y descalificar al resto de la sociedad como de extrema derecha o ultra-católica.

Pero, entonces, ¿Qué hacer?....... Insisto, no deben de preocuparnos tanto los personajes concretos como la influencia de esa corrupta y socialmente disolvente ideología de la que estos sujetos son destacados representantes y garantes. - Antes que nada, nuestra sociedad debe acabar de alertarse de que, bajo el disfraz de contienda política, bajo formas políticamente correctas y presuntamente atractivas, el “Relativismo Moral” es el tipo más agresivo de cáncer social que nos amenaza. Un cáncer cuya metástasis puede alcanzar a cualquier partido o porción del cuerpo social. Entonces, habremos dado el primer paso.

Si el tono de la tertulia no llegó a ser de optimismo, nuestra obligación es transformar activamente las condiciones de nuestra sociedad para justificar el optimismo que, como cristianos, nunca debemos perder.
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En la segunda parte de este artículo intentaremos ver cómo abordar este reto……….. ¿Qué hacer?





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3 comentarios:

fromspanya dijo...

Por razones técnicas he tenido que volver apublicar la última entrada, perdiendo lo dos comentarios que un lector había hecho. Los incluyo a continuación:
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Paco López (2 de marzo de 2011 13:36) - Verá "fromspaña", siempre he creído que quien firma un artículo de opinión, con un pseudónimo o "nik"ocultando su verdadera identidad, tiene porqué avergonzarse de lo que escribe, en su primer párrafo(15 líneas),nos habla de una parte destacada de la casta política "representante y garante" hemos de entender que se refiere a las libertades, dice que no salen en la foto, pero que saldrán , hemos de entender, que "los representantes y garantes", aunque en un esfuerzo subliminar acompaña estratégicamente distribuidas unas fotografias de una cruz; y de Zapatero dandole la espalda al lado de un señor con turbante, y cosa extraña Zapatero aparenta tener una postura rogatoria, mire, sea usted quien sea, el señor Rodriguez Zapatero actual presidente del gobierno es muy posible, o es seguro que haya tomado decisiones equivocadas o poco afortunadas, pero legítimas por cuanto fué elegido democraticamente, no ha necesitado manipular, a nadie, como evidentemente acostumbra la derecha de este país a actuar ya desde la oposición. Miedo me da pensar que pueden hacer desde el gobierno

Paco López (2 de marzo de 2011 13:45) - Al margen de lo expuesto anteriormente, por supuesto, creo que el legislativo de nuestro país encabezado por nuestro presidente Rodriguez Zapatero, no sólo debe, sino está obligado a garantizar la libertad religiosa en nuestro país y debe luchar porque se defienda fuera de él.Esto creo que es algo fuera de toda duda y que ni tan solo deberia estar a debate por lo elemental de la expresión.

Anónimo dijo...

Tiene Ud. mucha razón cuando dice que el relativismo moral carece de verdadera fuerza para hacer frente al integrismo islámico, porque o se instala en la duda y ésta es inoperativa o cae por el lado del mal, al no apoyar con covicción unos bienes que juzga contingentes y contradictorios.
Por lo demás nada nuevo en el escaparate del mundo. En la película biográfica de Juan Pablo II, Karol,alguien le alertó de que tras el nazismo, vendría otra cosa (que resultó ser el comunismo), que siempre habría algo... a lo que responde el sacerdote con su ejemplo, rechazando la lucha política y abrazando el sacerdocio con la idea fija de "que el mal no tiene la última palabra".

María M dijo...

Que Zapatero no pretende manipular a la sociedad es tanto como decir que los pájaros no tienen plumas. No hay cosa que haga que no lleve segunda intención, sr. López.
Estoy de acuerdo en que esa alianza de civilizaciones no tiene más punto en común que el ataque a los cristianos. Es su razón de ser.