jueves, 17 de octubre de 2013

El Faisán… romperse la cabeza no es un accidente



Dice la sentencia sobre el caso del Bar Faisán que revelar a los asesinos de ETA el secreto de una orden que evita su detención no es colaborar con ETA. – Quizá, tanto como dictar una sentencia de esta laya.
Cuánta fantasía mental y mamarrachada leguleya nos quieren hacer tragar. Qué mala conciencia!!! - No es que se haya perdido la cabeza en este país, es que se ha perdido la seriedad, la profesionalidad, el rigor y la dignidad personal y va ganando la inmoralidad y la iniquidad. Nos han llevado a aquello de que el fin justifica los medios presentándolo con un lenguaje alambicado y falso de toda falsedad jurídica y moral.
 
Revelar a unos asesinos de ETA el secreto de una orden que evita su detención resulta que no es delito. Quizá, tanto como el que una Fiscalía General del Estado siga la misma línea de actuación que las Fiscalías de los Gobiernos de Zapatero.
 
Revelar a unos asesinos de la ETA el secreto de una orden que evita su detención resulta que no es delito. Quizá, tanto como el que un Consejo del Poder Judicial permita que este tipo de jueces rijan nuestra justicia.
 
Revelar a unos asesinos de ETA el secreto de una orden que evita su detención resulta que no es delito. Quizá, tanto como el que el Gobierno de la nación permita, en su impresentable simbiosis con los otros poderes del Estado, que todo este estado de cosas suceda sin levantar una ceja y, además, apele hipócritamente al respeto a la Justicia. Esta gente ha perdido el oremus de la moralidad pública y ha encontrado el de su inmoralidad privada.
 
Es posible que los policías revelaran el secreto de la orden de detención de etarras porque ya sabían que nuestra Justicia no lo consideraría delito. Quizá sea por la misma razón que, en cambio, dichos policías no revelan ahora las elocuentes identidades de los políticos que les dieron la orden, porque esos sí que son delincuentes y estos policías no parecen estar para denunciar a profesionales de la delincuencia.
 
Un Gobierno y una Justicia que no respetan a las víctimas del terrorismo y que miran para otro lado con el 11M;  una Justicia que permite la excarcelación de Bolinaga, secuestrador de Ortega Lara durante 532 días; una Administración que frívolamente concede recurrentes permisos penitenciarios a Valentín Lasarte, asesino de Gregorio Ordoñez y Fernando Múgica, y que absuelve a policías de una más que evidente colaboración con ETA, utilizando el eufemismo de que revelar a unos asesinos de ETA el secreto de una orden que evita su detención no es colaboración con ETA sino solo revelación de secretos, no es de recibo que pidan acatamiento y respeto por ninguna sentencia.
 
Una sentencia que viene a decir que no es lo mismo colaborar con ETA que revelar secretos a ETA, que colaborar es colaborar, que revelar secretos es revelar secretos y que decir tonterías es decir tonterías, una sentencia de este jaez, deviene en una falta de respeto y en un insulto a la inteligencia ciudadana. Es como querer convencernos de que los encausados no habrían sufrido un accidente sino que solo se habrían roto las dos piernas y la cabeza, cosas distintas, y que, además, se las habrían partido voluntariamente.
 
Exigir respeto reclama ejemplaridad y autoridad moral y, además, reciprocidad. Desgraciadamente, no es el caso del Gobierno ni de la Justicia de medio pelo que padecemos. Parafraseando a Klausewitz, la política de este PPOE de Rajoy parece, en muchos aspectos, la continuación de la mendaz política de Zapatero por otros medios….. fiscalmente, más Dulces.


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