lunes, 18 de julio de 2016

Odio es odio y….. ¿qué parte del odio es la que….?





Hoy, 18 de julio, se cumplen 80 años de la reacción militar, el llamado Alzamiento, a la revolución que iniciaron dos años a antes, en 1934, los partidos comunista y socialista en España. Reacción a un estado de deterioro político que no hace falta explicar a quien quiere acercarse a la realidad histórica con objetividad y desapasionamiento, con honestidad intelectual, y que desembocó en la Guerra Civil. Reacción que no hace falta explicar a quien no se siente cómodo viviendo en el sectarismo frentista de la recientemente bautizada como Memoria Histórica.

Es constatable que a una gran mayoría de aquellos que participaron en la contienda, de uno u otro bando, no les gustaba hablar sobre la misma. Recuerdo que los padres eludían un tema que les evocaba episodios ingratos, tristes y dolorosos dentro de unas familias rotas ideológicamente. Entendiendo la circunstancia de tal decisión por parte de tantos padres pero no estoy seguro de que fuera una actitud acertada.

Creo que ignorar una dolorosa circunstancia, preferir obviarla o disfrazarla, en vez de explicarla, usurpa el aprendizaje de una experiencia que no debió sustraerse a las nuevas generaciones. Ahí estamos, cada español dando una explicación. - No hubiera sido cuestión de trasladar a los hijos las actitudes de los padres, ni de juzgar las posturas de unos y otros porque ello hubiera significado enconar un problema dentro de la sociedad española y los problemas familiares no deben saltar de generación en generación. La explicación que a nuestra generación se debía hubiera sido la de “despersonalizar” las posturas enfrentadas de la guerra para explicar que el verdadero origen de una contienda está en el odio cainita, venga de donde venga……. Que las posturas diferentes, incluso enfrentadas, son inevitables pero que toda “postura de odio” y asesinato merece el rechazo sin atenuantes.

Después de ochenta años, explicar el odio sigue siendo necesario porque es consustancial a la naturaleza humana y sigue existiendo. Ignorarlo y preterirlo, disfrazarlo con “buenismos”, solo lleva a que siga creciendo debajo de la piel. 

Al odio no hay que combatirlo con más odio…… En nuestro fuero interno, hay que combatirlo con amor, pero ya sabemos que el amor hay que traducirlo a principios democráticos y al ejercicio de una Justicia no necesariamente complaciente con los que odian. Para empezar, contando y respetando la realidad de nuestra Historia y el peligro que conllevan los talantes guerra civilistas que, como el de Zapatero y sus herederos, reavivan el odio en las nuevas generaciones. Porque, odio es odio y……. ¿qué parte del odio es la que no se entiende?



miércoles, 23 de marzo de 2016

No, no me gusta la Igualdad









El socialismo igualitarista y colectivista ha logrado envenenar a la sociedad con la idea de la igualdad. Una idea, la del igualitarismo, que no es ni cristiana ni liberal sino de la, en muchas cosas triste, Ilustración y Revolución Francesa pero que muchos ámbitos católicos y muchos liberales, no muy consecuentes, la han comprado y asumido. Una idea que muchos defienden a la vez que proclaman la inmersión lingüística para, incoherentemente, ser iguales y diferentes. Ahora hay que hacer un gran esfuerzo en erradicarla.

No, no soy, ni quiero ser igual a nadie. Tengo mi propia identidad personal. Puedo ser similar a otra persona pero no igual o idéntico. Como hombre, puedo compartir algunas similitudes y características con otras personas pero no ser igual y tener la misma identidad. Con mis propios defectos y virtudes me gusta ser yo mismo y equivocarme por mi cuenta y riesgo. No me gusta formar parte de ese “hombre masa”, tan igualitario y cada vez más frecuente hoy día, que Ortega y Gasset ya anticipaba en el primer tercio del pasado siglo, en 1929, cuando lo definía como “todo aquel que no se valora a sí mismo –en bien o en mal– por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás.”- Un hombre que no aprecia la singularidad ni quiere tener personalidad o identidad propias, que se encuentra cómodo con que “otros” decidan por él y lo estandaricen…… que sintiéndose vulgar, proclama el derecho a la vulgaridad y se niega a reconocer otra superioridad que no sea la de él mismo.

¿Se siente Vd. igual a los demás?....... Yo, desde luego, no. Y con el mayor respeto hacia aquellos que se lo merecen, porque no todo el mundo merece respeto, no necesito ser, ni quiero ser ni sentirme, totalmente igual a nadie. Sin embargo, valoro, respeto y aprecio las propias personalidades individuales, diferentes a la mía, y creo que ello les enriquece y me enriquece en la diversidad.

No, no soy, ni quiero ser absolutamente igual a nadie. No quiero parecerme en nada a cualquier habitual de las Herriko Tabernas, ni al vago ese que vive cerca de casa y nunca ha pegado un palo al agua. A pesar de ser un brillantísimo estudiante que después sacó unas flamantes oposiciones y se situó bien en la vida, tampoco quiero ser igual que él porque tiene algunas cosas que no encajan con mi forma de ver la vida. No soy absolutamente igual a mis padres, ni a mis hijos o hermanos, ni a vosotros. Soy yo mismo.….. No, no soy, ni quiero ser absolutamente igual a nadie.

No ser iguales no quiere decir que no seamos solidarios, porque la solidaridad es una cosa y la igualdad es otra. No ser iguales no debe hacernos pensar que somos superiores o inferiores, sino diferentes. En algunas cosas mejores y en otras peores, lo que nos pone en ventaja con respecto a aquellos que pretenden la igualdad para hacernos a todos peores. No deja de ser elocuente que en aquellas sociedades que presumen de igualitarismo todos sean más pobres, en vez de más ricos…… o que “algunos”, siempre los mismos, sean "más igualmente ricos" que otros.

Solo cabe apostar por la igualdad cuando se trate de restablecer la Justicia, no para reivindicar una igualdad de derechos, porque cada uno tiene sus méritos, sino como sujeto en recicibir igualdad de Justicia frente a la Ley, o en cuanto al "justo" acceso, no igual, a una educación o atención médica primaria porque cada uno tiene sus necesidades. La Igualdad no es sustituta de la Justicia..... Es más, de hecho, aplicar la igualdad nos expone a ser injustos.

Hemos de luchar y deshacernos de este mantra del igualitarismo colectivista que anula la propia identidad y personalidad. Debemos enseñar a nuestros hijos a ser ellos mismos y proclamar la diferencia y la diversidad a los cuatro vientos: No, no soy, ni quiero ser totalmente igual a nadie….. Te doy la enhorabuena porque, al no ser igual a nadie y ser diferente a todos, aunque corres el riesgo de ser peor, también te da la oportunidad de ser mejor. Toma la oportunidad de ser diferente, ser tú mismo, y mejor que ayer !!!



jueves, 3 de abril de 2014

La espiral de la gilipollez y el "voto útil"



Esta casta política que ha devenido, al menos, en gilipollas (no es ofensa, es pura descripción…. RAE / “gilipollas” / “gilí”: . adj. coloq. Tonto, lelo. U. t. c. s.) ha perdido, si alguna vez ha gozado de ella, no solo la vergüenza, que hace tiempo que perdió, sino el sentido común y el del ridículo, asentando sus reales posaderas en la estupidez, en la estulticia y en el latrocinio . El sandio y aldeano anticlericalismo del que ha hecho siempre gala una izquierda que es casi todo menos izquierda moderna, ha venido a confundirse con el acomplejamiento de una derecha falta de carácter, desnatada y simplona que también es casi todo menos derecha moderna.

Lo importante para todo ese populismo y anticlericalismo jacobino y decimonónico que discurre desde el renovado comunismo totalitarista de Diego Cañamero y Sánchez Gordillo, Willy Toledo o Jorge Verstringe y que, pasando por el trile del "toco-mocho" sindical de Fernández Toxo y del Cándido Moxo, que también impregna a la Izquierda Hundida, al esperpéntico PSOE heredado del zascandileo zapateril y a la Rosa que sufre erisipela cuando oye el himno nacional y las "terribles amenazas" del cardenal Rouco, para desembocar, al grito de "al suelo que vienen los nuestros!!!", en el acomplejado arriolismo “progre” del PP……, digo, lo importante para todos ellos, parece que es abrir un debate sobre si el funeral de Estado de un católico, como declaradamente lo fue Adolfo Suarez, debe ser laico. 

Pronto, pedirán, abrir una comisión parlamentaria, con traducción simultánea a las diferentes lenguas aldeanas, para discutir la conveniencia democrática de que los asistentes a este tipo de funerales haya que establecerlo en proporción al número de escaños de cada partido de la Cámara. Eso sí, según la Ley de D’hondt, lleno de nacionalistas vascos y catalanes, aldeanos enamorados de su ombligo, que amenizarán el funeral laico con sus chistularis y su butifarra, respetando la igualdad entre el número de hombres y mujeres, rubios y morenos, de homosexuales y heterosexuales, de blancos y negros, tontos y tontas….. Todo ello, bien democrático y muy laico. La familia del finado, como célula social fascista, retrógrada y no democrática, deberá quedarse en casa. 

Mientras todos esos políticos deberían estar tomando ejemplo de las últimas Cortes franquistas para tomar las de Villadiego, los nuevos partidos surgidos en la derecha e izquierda moderada, Ciudadanos y VOX, aquellos que pretenden adecentar la vida política, intentarán sacar cabeza en las próximas elecciones, sin dinero y sin apoyos por parte de una prensa vendida y amordazada por la partidocracia reinante, de la televisión basura y de una sociedad ignorante y atontada que se columpia entre el “buenismo” y el “malismo”. 

Tratando de ser objetivos, la verdad es que no todos los políticos son gilipollas laicistas, si bien la “generalitat” sí lo son, a la par que zascandiles e inútiles. 

Por todo ello, tendremos que ver cómo evitamos y nos aislamos eficazmente, desde el sentido común y la responsabilidad, de la espiral de gilipollez a la que cada día nos invitan nuestros políticos para que, pagando nosotros los gastos, alcancemos el estúpido objetivo de igualdad social por el que todos lleguemos a ser gilipollas.

Habrá que olvidarse del "voto util", que después es inutil, y empezar a votar a aquellos con los que compartimos no solo las ideas que proponen, sino cómo esperamos que se van a comportar.




lunes, 6 de enero de 2014

EL INSINUANTE PAPA FRANCISCO



Desde los inicios del pontificado del Papa Francisco se ha generado preocupación, incertidumbre y polémica dentro de algunos círculos por algunas de sus entrevistas y declaraciones. Aunque se pretenda disimular, no es ningún secreto que el Papa Francisco parece tener un lenguaje insinuante que genera perplejidad. Esto es así, aunque bien es verdad que siempre habrá quien niegue la lluvia en medio de un torrencial chaparrón antes del Diluvio Universal, desmienta la crisis económica ante lo que estamos padeciendo o alegue instrumentalización de sus palabras. No creo que sea bueno ocultar los hechos, tampoco hay motivo para hacerlo. Los polémicos comentarios no solo se refieren a temas económicos o políticos relacionados con la pobreza del mundo, sino también sobre asuntos de moral. 
En este contexto, es oportuno comenzar nuestra reflexión recordando las palabras de Benedicto XVI al final del prólogo de su libro Jesús de Nazaret. Dice Benedicto XVI: "....este libro no es en modo alguno un acto magisterial, sino únicamente expresión de mi búsqueda personal «del rostro del Señor» (cf. Sal 27, 8). Por eso, cualquiera es libre de contradecirme. Pido sólo a los lectores y lectoras esa benevolencia inicial, sin la cual no hay comprensión posible." 
Sin duda, esta invitación no solo es conveniente para la lectura del libro de Benedicto XVI, sino que puede ser muy oportuna para, inicialmente, discernir opiniones que nos generen perplejidad. También, es una pertinente sugerencia para escuchar al Papa Francisco e intentar comprender lo que nos quiera decir. Es una indicación de Benedicto XVI que nos recuerda que, junto a la necesaria “benevolencia inicial” también cabe la disconformidad cuando las palabras de un Pontífice no sean reflejo de un acto magisterial de la Iglesia. En tal caso, es posible, enriquecedor y conveniente, el juicio y la discrepancia seria, rigurosa y bien intencionada. Incluso si la materia es de contenido intelectual o referida a valores cristianos y evangélicos. Con más razón, si las opiniones del Papa son ajenas a dichos valores y versan sobre economía, informática u otras ramas de la ciencia, técnicas u otros ámbitos del saber. Dentro de la obediencia, los católicos no debemos confinarnos a ser fieles autómatas impersonales e irreflexivos. La religión Católica, la Iglesia universal por excelencia, ofrece más riqueza a sus fieles que este tipo de actitud. 
En el plano económico, no pueden dejar de crear perplejidad las genéricas críticas del Papa a los mercados financieros. Críticas que, aun reconociendo la existencia de enormes injusticias económicas en el sistema de libre mercado –no tan libre en muchos casos- , merecerían unas buenas dosis de matización si no se quiere caer en un populismo intervencionista que históricamente ha demostrado, entre otras desgracias, su evidente capacidad de empobrecimiento social con graves recortes a la libertad de las personas. Asimismo, en el orden político, también cabe recordar las declaraciones del Papa Francisco, innecesarias e inoportunas en mi modesta opinión, sobre su personal postura de que nunca ha sido de derechas. Esta afirmación no solo parece no tener en cuenta a los millones de fieles que tiene la Iglesia que sienten compartir este simplista encasillamiento político, sino porque ser de derechas no adolece de inferioridad moral y, además, es absolutamente asumible por el cristianismo católico y muchos de sus santos.  
En cuanto al orden moral, tampoco se pueden pasar por alto, sin mayor matización, las referencias morales de su entrevista a la revista jesuita Civiltá Católica que, en coloquio con el periodista Eugenio Scalfari, quedan contextualizadas con sus entrecomillados: "Cada uno de nosotros tiene una visión del Bien y del Mal. Nosotros debemos animar a dirigirse a lo que uno piensa que es el Bien". Usted, Santidad, ya lo escribió en la carta que me mandó. La conciencia es autónoma, dijo, y cada uno debe obedecer a la propia conciencia. Creo que esta es una de las frases más valientes dichas por un Papa."Y lo repito. Cada uno tiene su propia idea del Bien y del Mal y debe elegir seguir el Bien y combatir el Mal como él lo concibe. Bastaría eso para cambiar el mundo".... Palabras ambiguas, cuando menos, que parecen inducir al relativismo que supondría dejar en cada individuo la responsabilidad de decidir en qué consiste el bien y qué es el mal.... de comer la fruta prohibida del árbol del bien y del mal. 
A la vista de todo lo anterior, quizá sea conveniente recordar que, en el Magisterio extraordinario y Ordinario de la Iglesia pueden establecerse cuatro niveles:
  • Primer nivel de magisterio: Una definición infalible del Papa.....
  • Segundo nivel: La enseñanza del magisterio episcopal en comunión con el Papa.....
  • Tercer nivel: El magisterio ordinario del Papa, cuando este expresamente ejerza un juicio definitivo en materia de fe o moral que era antes debatida...... y
  • Cuarto Nivel: Pronunciamientos que no son infalibles. No requieren el asentimiento de la fe pero sí una sumisión religiosa de la voluntad y del entendimiento (Cf. Canon 752 de la nueva Ley Canónica).
No es al caso, no es mi intención, hacer una relación exhaustiva de todas las perplejidades que el Papa Francisco pueda haber generado, tampoco hacer referencia a anécdotas sobre su comportamiento o preferencias personales en materia de indumentaria u otras opinables intervenciones que pueden ser, más o menos, de nuestro gusto personal y a las que, muchas veces, se les puede haber dado una interpretación y dimensión trascendental presumiblemente injustificada. Entiendo que sería preferible que su lenguaje fuese menos insinuante, más directo y clarificador para evitar el riesgo de mala interpretación o las constantes aclaraciones del portavoz de la Santa Sede el P. Lombardi, pero no se trata de lo que nosotros podamos preferir sino de su propio estilo o lo que él pueda pretender. 
En este contexto, y sin intención de menoscabar la admiración que puedan merecer aspectos de sus propuestas, me parece relevante llamar la atención sobre la inconveniencia de algunos fieles al expresar efusivas adhesiones, siempre innecesarias e inevitables, a cualquiera que sea el gesto o frase del Papa. El vehemente y rechazable fervor de aquellos que serían capaces de aplaudir con las orejas a San Pedro negando a Cristo.... y porque es San Pedro, sin mayor discernimiento, solo porque es apóstol y santo.- Unas actitudes, las de los aplausos incondicionados e inusitados que, más que de fidelidad, bien podríamos calificarlas de emotivo papa-natismo y que, más que reforzar al vicario de Cristo; más que reconocer con humildad la pobreza de la condición humana dentro de la grandeza a la que está llamado el Pontífice, son actitudes que empobrecen su Primado y realzan, de forma grotesca, las miserias humanas de nuestra indigencia humana, incluida la de San Pedro. - A las certeras palabras de Benedicto XVI me remito y procuro ajustarme, tanto en lo que se refiere a la necesaria benevolencia que es exigencia para una buena comprensión, a la buena voluntad y obediencia magisterial, como a la posibilidad de contradecir con respeto y rigor todo aquello que no pertenece al Magisterio de la Iglesia. 
En elaborar nuestro propio criterio y opinión sobre lo que se nos proponga, la previa reflexión personal contrastada con otras opiniones autorizadas sobre la materia en cuestión, libres de prejuicios y tópicos sociales e ideológicos y guiados por el Magisterio de la propia Iglesia parece fundamental. Por otro lado, dentro de nuestro respeto y fidelidad a la Iglesia, precisamente por eso, queda nuestra libertad de expresar opiniones y discrepancias sobre declaraciones y opiniones del Santo Padre, procurando siempre evitar dar pie a frívolos comentarios, públicos o privados, a lo que solo son opiniones, observaciones personales del Papa. En cualquier caso, por una parte, siempre queda la preocupación de la responsabilidad que conlleva para el Papa la opinión personal de quien ostenta el Primado de la Iglesia y su efecto sobre la formación de la conciencia de los fieles, por otro, la de aquellos que pueden enjuiciar dicha opinión. Para estos últimos, cada matiz de la invitación de Benedicto XVI en su libro, referida en el inicio, es un tesoro.

sábado, 28 de diciembre de 2013

El “okupa” Arturo y su “casero”


Refiriéndose a España en una entrevista al periódico italiano “La Repubblica”, Arturo Mas declara: “Él es un padre que ama a su hijo, al que obliga a una relación de subordinación más allá del tiempo permitido. Vivimos en una condición de inquilinos de un propietario hostil. (È un padre che non ama suo figlio, quello che lo costringe a un rapporto di subordinazione oltre il tempo lecito. Noi viviamo in una condizione di inquilini di un proprietario ostile.”
Ahí le asaltó a Artur Mas, nacido Arturo Mas, el subconsciente de su inconsciencia, verdadera máquina de la verdad, que espontáneamente le hace manifestarse y sentirse como “inquilino”, no como propietario, de un casero llamado España al que niega el pago del alquiler. Con la caradura de todo buen “okupa”, todavía le reclama el alquiler que le correspondería a él pagar como “inquilino”.
Lo que, hoy por hoy, salva a Arturo Mas es que, escarmentado por la ineptitud y trapacería del anterior, el propietario ha nombrado un nuevo administrador que le ha salido “manso solemne”. Un administrador que, el mundo al revés, no solo le paga al inquilino los importes de los alquileres que de este debería cobrar, importes que van a sufragar las deudas de juego del desaprensivo inquilino, sino un administrador que, en sus "ruedas de plasma" con la prensa, declara preocuparle más el valor futuro de la vivienda que el cobro de los alquileres actuales o la existencia de un “okupa” respondón y desahogado que tiene comportamientos violentos y descarados con el propietario.
No hace falta que lo diga el "casero", lo dice el propio Mas, lo dice el subconsciente de la inconsciencia de aquel que, espontáneamente, otorga a España su condición de “casero” y, por tanto, se arroga para si mismo la de inquilino “okupa” ….. Arturo, paga el alquiler o vete a Suiza con los tuyos. Descarado !!!