sábado, 19 de diciembre de 2009

El Aborto: Totalitarismo Siglo XX en Versión 2.0

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Hace unos días, en una de las muchas tertulias televisivas, se discutía sobre el aborto, tema que nuestro Gobierno nos sirve a los españoles como parte de su proyecto de desestructuración social, junto con la “cristofobia” y el recorte de libertades, por si no tenemos bastante con enfrentarnos a la crisis económica y queremos entretenernos en casa, ya que en el trabajo a muchos ya no les es posible. Es en lo que se resume lo que vienen en llamar "El Estado de Bienestar".

Uno de los participantes en la tertulia, defensor de la vida, se refería al aborto en términos de “homicidio”; el otro contertulio hablaba de “interrupción del embarazo”. Las posturas se encresparon, y en la Moncloa debían estar celebrándolo con cava del tripartito catalán. Pero, de los dos contertulios, quien más se molestaba por la forma de referirse al aborto era el que estaba a favor del mismo. Es lógico, se sentía calificado como “homicida”, mientras que el defensor de la vida solo podía sentirse acusado por falta de sensibilidad sobre la “salud sexual y reproductiva de la mujer”. Acusación, esta última, la mar de elíptica a la par que estrafalaria: Si se pretende que el aborto viene a proteger la buena salud sexual y reproductiva, ¿viene el embarazo a representar la mala salud sexual y reproductiva?.... Lo que empieza por ser un aborto es el nombrecito de la retrógrada ley.

No deja de llamar la atención que en este asunto, las dos posturas básicas con respecto al aborto, de manera especial la de aquellos que son defensores del aborto, se alineen con partidos y posiciones políticas más que con concepciones éticas. – Esta circunstancia da idea de la pobreza moral de gran parte de nuestra sociedad, que parece atender más a criterios de seguidísimo y oportunismo político que a convicciones morales.

¿Por qué unos hablan de homicidio y otros de un simple proceso de interrupción del embarazo? – Además de la existencia de certezas científicas que evidencian la existencia de vida en el “nasciturus” desde la misma concepción, y al margen de esa repugnante subasta de plazos, ya resulta elocuente y revelador que la espontaneidad del leguaje corriente haga que los defensores de la vida se refieran abiertamente al aborto, por lo menos, como homicidio, mientras que los defensores del aborto se escondan detrás del eufemísmo de la “interrupción voluntaria del embarazo”. Una interrupción que no interrumpe, sino que aniquila definitivamente el proceso, y una voluntariedad a la que la víctima llega forzada por la dolorosa situación. Curiosa interrupción y curiosa voluntariedad.

Mientras que los defensores de la vida, cruda y descarnadamente presentan el hecho incuestionable de una muerte provocada, un homicidio, los segundos tienen que recurrir a circunloquios y arabescos laterales para autojustificarse en su postura pro-abortista.

Mientras que los defensores de la vida solo tienen que recurrir al sencillo y universal argumento de querer defender el primigenio derecho a la vida, sin más, los defensores del aborto no solo tienen que acudir a utilizar eufemismos y trampas lingüísticas, sino que pretenden justificar su injustificable postura con apelaciones a derechos de segundo y tercer orden, tales como las circunstancias de necesidad socio-económica o la de un falso derecho de “libertad de elección” (la postura “Pro-Choice”) - ¿Desde cuando un indeseable mal de necesidad social o económica, que son los que debían resolver las autoridades, puede justificar el mal mayor que representa la muerte de un ser con vida? ¿Desde cuando un pretendido y viciado derecho de elección personal puede justificar el mal intrínseco que representa la muerte de otro ser?

Y si no hay interrupción ni voluntariedad, el aborto es sin lugar a dudas, ni plazos, un homicidio. No es una cuestión de diferentes sensibilidades, es el hecho irrefutable de un homicidio provocado. ¿Un homicidio o un asesinato? – Para aquellos que todavía guardan algo de ella, aquí entramos en el terreno de la conciencia personal y de la responsabilidad moral y, en este terreno, va a depender de la conciencia de la persona.

Sin dar oído a charlatanes de feria o de Gobierno, cuando exista conciencia de que el aborto trunca un ser con vida, ese homicidio se convierte en asesinato, el homicida en asesino, y el que lo apoya en colaborador del asesino.

Acaban de aprobar la tramitación de la nueva ley. Fuera de disquisiciones políticas, las dos posturas no solo son políticas sino morales en cuanto a un asunto que implica para los no creyentes una transgresión de los Derechos Humanos, y para los cristianos creyentes la transgresión del Quinto Mandamiento. Para ambos, la responsabilidad de las miles de muertes que la nueva ley viene a propiciar y amparar.

Al igual que en la tecnología informática sustituyó los grandes Centros de Cálculo centralizados por ordenadores personales cercanos al usuario, la “Industria de la Muerte” ha descentralizado el “Centro de Exterminio de Auschwitz” de la Alemania nazi para sustituirlo por numerosos “Centros Abortorios” próximos al usuario. Ese es el progreso de los progresistas.

Cada persona con responsabilidad se las tendrá que ver con su conciencia. Se lo tendrán que plantear con rigor y en conciencia, o bien cerrar los ojos y seguir mirando para otro lado, normalmente el de la coartada de su servidumbre política, o hacérselo mirar.

Lo siento por el contertulio que apelaba a la “interrupción voluntaria del embarazo”, así como por todos aquellos que piensan y apoyan la nueva ley con su inconsciencia. Lo siento por aquellos que sufren de “interrupción de la sensibilidad ética o moral”, o aquellos que sufren de sensibilidad gruesa, políticos y diputados pro-abortistas, preocupados por la muerte del toro de lidia e hipersensibles al cambio climático. A todos ellos, que no atienden a razones morales, se lo tenemos que exponer en Román Paladino (Aclaración para los Sres. de la ceja: “en román paladino” quiere decir en lenguaje llano): Cada uno de los 184 diputados que han votado en favor del aborto sale a 630 muertes anuales. Al “jefe” y a los electores de esos diputados les corresponden el total de las 115.812 muertes habidas en 2008. – Si no abandonan su inmoral proyecto en 2009 la cifra será mayor, y en 2010, con la nueva ley, alcanzarán otro record de homicidios, sin mucho ruido, en el silencio de las conciencias de un siniestro quirófano, en el silencio de las conciencias de un siniestro hemiciclo, en el silencio de las conciencias de muchos votantes.

Demasiado crudo y espeluznante el espectáculo de esta plaza de toros en la que se ha convertido el hemiciclo de las Cortes de España, pero así de cruel es y no de otra manera.

Sin estridencias, pero sin anestesia social y con la claridad de los hechos, por la dictadura de una mayoría, el Congreso de los Diputados ha aprobado una ley injusta que no respeta la vida y está a favor de la muerte. Los admiradores del exterminador nazi Dr. Mengele (El “Ángel de la Muerte”) deben estar celebrando el ser pioneros de esta “Cultura de la Muerte”. - Con una tecnología política maquillada de democracia, y con una ingeniería de marketing social mucho más desarrollada, el totalitarismo del pasado siglo XX parece que no ha desaparecido sino que está mal enterrado.



Pensemos que es mil veces peor el propio hecho del aborto que lo
desagradable que es su reproducción fotográfica

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11 comentarios:

Anónimo dijo...

Por supuesto que el aborto es algo horrible, nadie lo discutiría. Ahora bien, yo pienso que cada vida nueva en este mundo debe ser fruto del amor y la responsabilidad, de no ser así, ¿qué sentido tendria esa vida?. Estoy a favor del aborto, no por defender la muerte, sino por entender que la vida es compleja y que no hay blancos y negros. No culpo a las mujeres que abortan, y tampoco le tengo miedo a ningún Dios vengativo,considero que en la mayoria de los casos hay que estar sola y sin un mango para tomar semajante decision, por lo tanto, ¿donde esta Dios?
Creo si, que es el Estado debe formar al ciudadano, educarlo y buscar un reparto mas equitativo de la riqueza. La desigualdad pone en evidencia que cuando se discute sobre el aborto , siempre se habla del aborto del pobre, el rico nunca tuvo problemas ni economicos ni morales para realizarlo.

Isabel Díaz dijo...

La vida es vida venga de donde venga. Por supuesto que lo deseable es que se acompañe del amor y la responsabilidad de los padres, pero antes que nada es un regalo de Dios.
El aborto no es una cuestión de ricos o pobres. En todo caso de pobres morales.
Yo comprendo perfectamente a la mujer que no se siente capaz de sacar su embarazo adelante sin una sociedad que le apoye, no sólo en lo económico sino en todo lo demás, sin un acompañamiento afectivo, por ejemplo.
Pero nuestra rica sociedad es muy pobre moralmente hablando.

Samuel dijo...

Está clarísimo que el aborto es un homicidio, pero yo diría que es mas bien un asesinato. ¿Dónde está la diferencia? En que el segundo lo es por cometer un delito con alevosía y premeditación. Por lo tanto el aborto es el asesinato del nasciturus, por muchas vueltas que le den los políticos y que se dejen de historias como la interrupción voluntaria del embarazo. Eso son solo eufemismos.
Por otro lado, también entiendo la situación de muchas mujeres que se pueden sentir abandonadas por sus propios familiares al encontrarse con un embarazo. Pero en nuestra sociedad avanzada del bien-estar, ¿no deberíamos apoyar económica, social y moralmente las mujeres que están en esas situaciones para evitar que aborten? ¡Claro que si, porque una vida es siempre una vida y vale la pena vivirla!
El problema del embarazo no es solo de la mujer, es también del hombre, que debe apoyar a la mujer y responsabilizarse por sus actos y del niño, ¿quién se acuerda del niño que la mujer lleva en su vientre y que no tiene ninguna oportunidad para defenderse? ¿Cuántas mujeres han abortado y sufren de un tremendo problema sicológico por toda la vida? De eso nadie se acuerda…
Estamos viviendo unos tiempos que, por un lado los que se llaman a si mismos “progres” se preocupan por los animales, por los pobres toros en particular, y no quieren saber nada de las mujeres embarazadas, que prefieren mirar hacia el otro lado en vez de exigir de los gobiernos que las ayuden con leyes que protejan el embarazo. Hay tantos matrimonios que quieren tener hijos y no pueden, ¿porqué no se modifican las leyes para se den esos niños en adopción a matrimonios que les pueden dar cariño y amor paternal.
Vaya “políticos progres” y sociedad del “bien-estar” en que vivimos…

Anónimo dijo...

NO estoy de acuedo en absoluto con la primera entrada de "anónimo". La vida es vida, y la vida inteligente es una rareza en muchos millones de años luz a la redonda, (aunque lo suponemos aún no sabemos si hay vida inteligente en "otros mundos". Es nuestro deber conservar la vida inteligente y crear nuevas vidas, si son frutos del amor y responsabilidad, mejor y si no, "hágase el milagro y hágalo el diablo". Por otra parte, cierto, los partidos tratan el aborto como un tema político, "tu lo dices y yo me opongo",en estos temas sociales debe haber libertad de voto en el Parlamento, así se reflejaría el vedadero sentir de la mayoría de los españoles.

J.M.Tenreiro dijo...

Considero que la Interrupción Violenta del Embarazo es un crimen de lesa humanidad, se reconozca así o no. Pero, de todos modos, pienso que dedicamos demasiado tiempo a los efectos en detrimento de la causa. Parece que nos cuesta reconocer que todas estas calamidades que nos ha tocado vivir, entre ellas el aborto,no son consecuencia del gobierno que tenemos, olvidándonos que la Ley que lo legalizaba o despenalizaba, es de 1985, y que desde entonces el Partido Polpular gobernó durante dos legislaturas consecutivas, una de ellas con mayoría absoluta, sin haber tomado la más mínima medida para anular esta ley de muerte.
La sociedad se ha degradado paulatinammente, y con nuestro visto bueno, mientras estábamos preocupados por las acciones del PP tanto en el gobierno como en la oposición, hasta que ahora parece que nos damos cuenta de que, en realidad, será lo mismo que gobierne uno que otro dadas las escasas diferencias ideológicas entre los componentes de ambas cúpulas de dirigentes, preocupados nada más que en matenerse en el poder o en hacerse ricos en el mínimo de tiempo.
Volviendo al tema que nos ocupa, considero que lo grave no está en que las jóvenes mayores de 16 años puedan abortar sin autorización de sus padres, sino el creciente número de muchachas, casi niñas, que se queden embarazadas a consecuencia de las prácticas sexuales llevadas a cabo a tan temprana edad.
No es el Gobierno el culpable, ni el que tiene que cambiar para que cambie la sociedad, sino todo lo contrario; tenemos que cambiar la sociedad para que cambie el Gobierno que la rige. Hay que ir a la causa no lamentarse de los efectos.

María dijo...

"Interrupción de la sensibilidad ética o moral". Me gusta la frase. Efectivamente ellos tienen que buscar vericuetos dialécticos para intentar justificar lo que no es más que un asesinato a sangre fría, perpetrado por un asesino, con el permiso de la madre de la víctima.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con vosotros en que tenemos que ir a las causas del aborto y no tanto a las consecuencias, que ya las estamos viendo. Realmente estamos experimentando una auténtica plaga de embarazos "no deseados" que terminan en aborto en gran parte de los casos. Se ha banalizado la sexualidad y se ha sacado de su contexto, que es el matrimonio y la familia. Cada vez son más las jóvenes, y a edades cada vez más tempranas, que quedan embarazadas. De ahí la insistencia de los propulsores (las propias "clínicas" abortistas lo exigen) de esta ley por permitir que las menores puedan abortar libremente sin la autorización de los padres. Efectivamente, se hace necesaria una auténtica educación en valores de nuestros jóvenes, que parta del respeto y la dignidad de la persona. Con estas políticas de "póntelo, pónselo" se está fomentando la sexualidad irresponsable, de la que ya tenemos 1 millón y medio de víctimas directas en nuestro país, que han sido concebidas para luego ser aniquiladas, ya que no son deseadas. No podemos mirar al otro lado. Tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas para acabar con este mal, y que cada vida tenga el derecho a nacer y ser acogida en una familia.

Anónimo dijo...

Me ha recordado lo que dice:
http://medicosdelamuerte.blogspot.com

Isabel Díaz dijo...

La causa está en el obrar racional que piensa en las consecuencias de sus actos, sin dejar de confiar un margen a la Providencia Divina y a la fuerza de la vida misma.
El problema no se halla sólo en las adolescentes sino en la separación que se ha hecho del uso del matrimonio y la apertura a la vida. Recuerdo una época en que en ciertos círculos intelectuales era casi "dogma" que una mujer que se preciara de ser "responsable" -y con carrera universitaria, por tanto- no "estaba madura" hasta los casi 30 años para concebir un hijo. No era responsable tener otro antes de otros tres años, habiéndose recuperado bien del anterior embarazo y parto. Y a los 36 ya dejaba de poder tener hijos porque iniciaba el riesgo de síndrome de down. En consecuencia, sólo le daba tiempo a tener como mucho dos hijos -a ser posible parejita- entre los 30 y los 35...
Todo controlado y regulado por anticonceptivos.
¡Asfixiante!
Y me cuesta a creer que fuese cuestión de "responsabilidad", antes bien de histeria justificatoria.

Javier dijo...

Buscando el nombre más exacto de la acción consistente en "matar deliberadamente a un ser vivo de la especie humana durante su periodo de gestación" nos encontramos ante un homicidio alevoso de un ser vivo de la especie humana durante el periodo de su gestación. A ese ser vivo de la especie humana se le denomina "nasciturus" y matar al nasciturus, nascituruscidio.

Si la muerte provocada del nasciturus es consecuencia, por ejemplo, de una agresión a la mujer embarazada o de un arrebato de la misma mujer embarazada contra su hijo, podemos hablar de nascituruscidio.

Sin embargo, cuando el nascituruscidio viene precedido de un plan preconcebido por los autores de la acción punible, o se han asegurado todos los medios para lograr el éxito en la ejecución del delito, estamos hablando de un nascituruscidio alevoso, es decir, homicidio alevoso.

Un homicidio alevoso es un asesinato.

fromspanya dijo...

Para Anónimo: A pesar de la complejidad de la vida, entre la vida y la muerte no hay grises. Yo no quiero que el Estado eduque (¿?) a mis hijos con una moral que no es la mía.

Para Samuel: Efectivamente, es en la ayuda con programas socio-económicos a la mujer donde el Estado debería ayudar para que no abortara.

Para JM Tenreiro: El Gobierno es el que debe tomar las iniciativas para resolver, o ayudar a resolver, los problemas que no son atendidos suficientemente por la sociedad. El Gobierno es el que elabora las leyes y las lleva adelante ¿De quién si no, es la responsabilidad de favorecer los abortos con esta nueva ley? ¿Cómo se cambia a la sociedad con un Gobierno que legisla con un dogmático credo laicista que desarma moralmente a dicha sociedad? ¿Qué recursos tiene la sociedad para tomar iniciativas de cambio con un Gobierno intervencionista en lo personal e individual?

Para Anónimo: Efectivamente, hay que resolver el problema del aborto yendo a las causas socio-económicas y formar en valores de respeto a la vida.

El problema parece ser que hay quien a la vida no le da el valor que dice darle, ni le tiene el respeto que dice tenerle, y se egaña a sí mismo poniendo por delante un “buenismo sentimentaloide” y una falsa defensa de la mujer.

Gracias a todos por vuestros comentarios.